Pensamientos desde la abadia

En este blog, amigos y amigas, podréis leer los pensamientos y reflexiones que le surgen a este humilde monje, recluido en la abadía y apartado del mundanal ruido, sobre todo lo divino y lo humano, sobre las noticias que le llegan del exterior y sobre sus propias inquietudes. Que la paz sea con vosotros y vosotras.

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Nombre: Ignotum

11 octubre, 2005

El olvido..

Una de las cosas buenas que tiene atender la hospedería del monasterio cuando es menester, es que permite en ocasiones tener ratitos de charla con los hospedados y así comprobar como van las cosas ahí fuera y como van cambiando con el tiempo. Unas veces a mejor y otras a peor.

Hará unos 10 años, cuando la charla se dirigía al tema de la pobreza en el mundo y de la emigración, casi siempre se reducía, bien a contar las vivencias de los españoles emigrados a América o al resto de Europa, o bien a contar lo mal que trataban los estadounidenses a los emigrantes mexicanos que atravesaban el desierto para llegar a EEUU, los popularmente conocidos como “espaldas mojadas”, llamados así, creo recordar, por atravesar a nado la frontera que supone el rio Grande.

En aquellos tiempos todo era simpatía con los emigrantes mexicanos: que si “no hay derecho como tratan los norteamericanos a los emigrantes”, que si “lo único que buscan es ganarse la vida dignamente”, que si “no hay derecho a dejar que esa pobre gente se juegue la vida en pleno desierto”, que si “que injustos son los norteamericanos, ellos tan ricos y los emigrantes tan pobres”. Todos comentaban las noticias que hablaban de ellos, de los documentales de la televisión que trataban el tema. Era algo habitual en la prensa, radio y televisión.

Pero en los últimos años, las conversaciones han cambiado. Ya nadie habla de los “espaldas mojadas”. ¿Habrán desaparecido las noticias sobre ellos?, por que no creo que los norteamericanos hayan abierto sus fronteras de par en par...
¿Las televisiones ya no emiten reportajes sobre sus dolorosas experiencias por no ser actualidad? Como en el monasterio no tenemos televisión ni radio, no puedo saberlo...

Pero es curioso, de las conversaciones desaparecieron los “simpáticos espalda mojadas” y aparecieron los “si, bueno, los inmigrantes están bien, pero hay que regularlos; nos traen problemas, delincuencia... aquí no cabemos todos”.

Lo que antes era todo simpatía y solidaridad, ahora es recelo, dudas... Y eso teniendo en cuenta que los hospedados son en su gran mayoría, gente muy cristiana y devota, a la que se supone mucha preocupación por los más humildes.

A lo mejor es fácil ser solidario con quien esta muy lejos, pero cuando la pobreza, las diferentes costumbres llegan a nuestra puerta, aparece el egoísmo, el miedo. Incluso quienes antes nos eran simpáticos y nos resultaban conocidos sus problemas, desaparecen.

Y más teniendo en cuenta que no debe ser menos arriesgado cruzar el estrecho en una barca abarrotada de personas que atravesar horas y horas el desierto a pleno sol.

Bueno, debo acabar de escribir estos pensamientos e ir a la hospedería a terminar mi labor...

Pero me gustaría antes enseñarles este cuadro de Pedro González, “Cristo en la Patera”.


Sean buenos...